La policía de las familias


LA FAMILIA, ¿agente natural de reproducción del orden establecido? Seguramente este era el caso bajo el Antiguo Régimen, cuando el padre de familia recibía la garantía efectiva de su poder, de manos del soberano, al que aseguraba como compensación la obediencia de sus miembros. Pero a mediados del siglo XVIII se rompe este equilibrio. Cuando la riqueza, y por tanto el poder, se convierte en un problema de producción y no ya de gasto ni de pillaje, se hace necesario economizar los cuerpos y administrar las poblaciones, consecuentemente intervenir sobre la familia.
Este es el papel de la policía, entendido entonces en una acepción infinitamente más amplia que su actual versión represiva: una ciencia del bienestar al servicio de la soberanía nacional.